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MARGAErase una vez... |
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Las cosas de la vida...Hace tanto que no escribo una entrada... y mira que triste que lo hago ahora con malas noticias... Qué le vamos a hacer! Necesito escupir este dolor...
EL 25 de octubre, mientras pasábamos un bonito fin de semana en Berlin, descubrí que estaba embarazada. Qué alegría!... Además, todo parecía que este bebe había sido encargado durante nuestra estancia en USA, cuando fuimos a la 20th Reunion de West Point... Harold y yo pensamos que este nuevo miembro iba a ser especial por donde había sido concebido y donde se nos había revelado.
La felicidad nos ha durado 5 semanas... Todo iba muy bien, sin malestares ni contratiempos... Hasta el jueves pasado.
EMpecé a notar unas pequeñas manchas a las que no dí mayor importancia. Simplemente traté de cuidarme más... Hacia el fin de semana manchaba más pero todo parecía indicar que era sangre vieja, así que continuamos siendo positivos. Pasé los 3 días en casa sin hacer esfuerzo alguno. El lunes me encontraba muy bien y apenas había sangrado asi que salí de paseo con mi Margui... Recogimos a Harold del trabajo, de lo más felices que estábamos! Le solté a Harold una larguísima explicación de lo que creía que había ocurrido y le dije que ahora estaba casi bien... Estoy maldecida con algún tipo de conjuro que provoca la situación contraria a la que creo y digo?... Supongo que sí... Tal y como llegué a casa, toda aquella palabrería cayó en saco roto: el sangrado volvió y cada vez mayor... La marea roja fue en aumento sin pudor... Para entonces ya había llamado al hospital y, tras una larga lucha dialectica con la incapaz secretaria, conseguí que me diera cita para el miércoles... No entiendo a los holandeses... ni los entiendo ni los tolero... El martes fue un día horrible. Estaba muy hundida y atemorizada: algo dentro de mi me decía que el bebe no estaba bien... Sacudí la cabeza para quitarme de encima esos pensamientos tan negativos, recé y recé, e intente mantener mi espíritu lo más positivo posible... Y llegó el día esperado: Nassim se quedaría cuidando a Margui que estaría durmiendo la siesta; Harold tenía clase; yo me iba sola al hospital...
La médica me pasó de inmediato a hacerme la ecografía... Nada... nada se movía... Sus palabras: "this is not good"... Buscó, restregó, presionó... pero no había señal del latidos de corazón... La realidad me dió un tremendo bofetón. El bebe estaba muerto... y parece que dejó de vivir una semana atrás...
Fue muy duro... Quería llorar pero conseguí mantener el tipo hasta que salí de la consulta... EN el ascensor me desmoroné... Una señora mayor me dijo "qué te pasa, hija?" y me abrazó... Yo me agarré a su cuello y me convertí en un torrente desbocado de lágrimas...
Me fui a casa como una zombie... sin sentir, sin pensar... No sé cómo pude conducir...
Harold me esperaba en el garage. Me abrazó y besó... Cuánto dolor!
La doctora me dijo que en los próximos días sufriría una hemorragía y expulsaría todo... Sin embargo, mi cuerpo decidió limpiarse inmediatamente y tan pronto llegué comenzó un largo peregrinar rojo... Tardé casi 5 horas hasta que la marea empezó a disminuir... un paquete entero de compresas de noche super-absorbentes y dos pañales de Margui completamente empapados... Mi barriga, tan redondita aquella mañana, se iba vaciando y quedando plana como una tabla... No puedo explicar lel dolor de ver que lo que amabas se estaba yendo por el inodoro...
Harold me dijo que era una magnifica madre, que mi amor a ese bebe había hecho que mi cuerpo mantuviera la esperanza de que estuviera bien y lo había aguantado hasta el final... hasta que no hubo más...
No he dormido nada... los ojos no se me cierran...
Estoy triste... a la vez estoy tranquila por haber salido de la incertidumbre y la agonía de una semana roja. Sé que aún tengo que llorar más, pero también sé que he sido bendecida con una hija preciosa y un marido maravilloso, y que lo que tenga que venir vendrá cuando Dios quiera... Me dicen que Dios tiene Sus planes... Hoy no los entiendo, pero los acepto.
Hago memoria y las cosas empiezan a tener sentido... Hace una semana que no tenía ganas de hacer pipi cada 3 minutos, que no estaba muerta de sueño, que no tenía hambre... cosas que me afectaban enormemente la semana anterior... No me dí cuenta de nada... solo intentaba convencerme de que todo iría bien... A veces ser positivo no genera positividad, como se dice... Pero de algo estoy convencida: las cosas ocurren siempre por una razón.
En unas semanas Harold y yo celebraremos 3 años de casados... y parecen ya 20 con tantas cosas que hemos vivido, padecido y luchado!!!
Mi pequeño chipiron estará flotando en algún lugar esperando que le toque el turno para bajar a la barriga de alguna otra mama. Nosotros no olvidaremos cuanto lo amamos en el breve tiempo que formó parte de nuestras vidas.
El MarHace unas semanas tuve la oportunidad de volver a admirar a la Sirenita de Copenague... Me impresionó la melancolía con la que mira hacia el mar... ella, una forma lánguida y petrea, fundida con la roca sobre la que reposa, y deseando desintegrarse en el infinito anónimo de las aguas profundas... Cuántas veces me he sentido así!... Sin embargo, yo me fundía con la piedra de la fuente de la catedral, haciéndome aún más invisible al mundo y deseando perderme en la marea de gente y vida que revolotea diariamente en la Plaza de la Catedral... La fuente y el sonido del agua era el mar más cercano que tenía entonces...
El volver a ver a la Sirena ha supuesto el despertar de mis raices marinas, en los últimos años adormecidas por la falta de contacto con la mar... Sí, me siento un ser acuático y marino y creo que alguna vez viví en las entrañas del gran azul... En mi cuerpo llevo un pulpo minoico y un delfín romano... y algún día terminaré de convertirme en una pequeña pecera salada... Crecí en el mar y con las mareas, bajo las aguas y sobre la espuma... mis primeros pasos estuvieron acompañados del movimiento de las olas... aprendí a hablar con el sonido del viento salado y de las aguas... Ni siquiera recuerdo cuando ocurrió... sólo sé que siempre estuve en el mar...
Mi abuelo nos llevaba en su barco de pesca, cuando aún éramos demasiado pequeños como para mantenernos en pie... El abuelo Tomás, nuestro marinero, nos cuidaba mientras nos dibujaba pesqueros en medio de una terrible mar de leva en Barbate... La adolescencia transcurrió navegando con la familia, primero en un velerito llamado Mayo, luego en el Triana, después en el Kar I y finalmente en el Kar II... Nunca estuvo la familia más unida!... Cada fin de semana, cada día de vacaciones, lo pasamos junto al mar, ya fuera invierno o verano... Mis hermanos y yo creamos nuestro mundo de fantasía junto a la orilla y en las rocas, con las conchas y las algas... La sal se conviritó en parte de nuestra piel y disfrutamos con los tatuajes salinos que nos decoraban... Buceamos en alta mar, a pleno pulmón, con los ojos abiertos, sintiendo la inmensidad del oceano, escuchando sonidos únicos, admirando las luces, brillos y colores que atraviesan las profundidades...
Hace 6 años, la vida me separó del mar... Llegué a odiarlo con toda mi alma... Pero, ¿acaso se puede renegar de la propia naturaleza?
No
El mar es parte de mí... y el olor de la sal nunca me ha abandonado.
Echo de menos el mar... añoro flotar en sus entrañas...
Ahora vivo cerca del mar del Norte, un mar muy parecido a mi Atlántico, con aguas oscuras o rugientes... Quiero que mi bebe, mi chipirón (como lo llama mi hermana) sea una criatura marina, que crezca humedo y salado, que aprenda a andar con las olas, que sus primeras palabras estén acompañadas por el ulular del viento, que desarrolle su imaginación con un atardecer multicolor sobre la espuma blanca, que se duerma con la nana de las olas...
Una vez escribí un cuento... un cuento muy infantil aunque no es para niños... un cuento muybiográfico sobre la etapa anterior de mi vida...
Hoy ya no soy una mujer-calamar solitaria porque mi pescador me encontró... sin embargo, nunca dejaré de ser un ser marino.
SOBRE LO QUE OCURRIÓ EN EL PECHO DEL UNIVERSO (Junio 2003)
Érase un día, en un tiempo ya remoto pero a la vez cercano, en el que algo raro le pasaba al Universo... Sí, al Universo! porque éste está vivo y, aunque parezca que todo permanece inmóvil, tiene un alma formada por miles de galaxias multicolores -de hecho, cada galaxia debe su nacimiento a un particular estado de ánimo del Universo... Continuo... Algo raro le pasaba al Universo... Los planetas no paraban de moverse de un lado a otro, las estrellas parecían luciérnagas que encendían y apagaban la lucecilla a su antojo, las nebulosas se contraían y se estiraban, los meteoros saltaban sin control... Qué desastre!... Verdaderamente debía de pasarle algo muy serio al Universo!... Déjame decirte que esta situación es muy corriente cuando el Universo está planeando alguna de sus tretas... Bien, pues en uno de los planetas situados en el pecho del Universo - que surgió porque un día el Universo soñó con el olor de los pinos y del mar, del naranjo y de la jara, con el sonido del agua y el viento, con la caricia de la brisa de la montaña - , en un lugar remoto y chiquito acunado por un río se encontraban dos individuos que desconocían la existencia el uno del otro. La mujer había sido en otra vida calamar y aún conservaba un poco de aquella actitud; el hombre debió ser un compañero del cazador Orión, aunque él ya lo olvidó. Ambos deambulaban por la vida, abandonándose a las olas del destino: ella se mantenía reacia a abandonar aquella forma de movimiento; él parecía haber aceptado que era hora de asentarse en un islote. Ambos tenían la piel de aceituna, el calor del Sur en las venas y el olor a mar en el pelo. Ambos se dejaban llevar por la música, por los sabores, por las palabras..... Pero eran perfectos desconocidos!... El Universo sabía que en un lugar remoto de uno de los planetas que pueblan su pecho ocurría algo anormal: esto es como si el Universo sintiera que una de sus terminaciones nerviosas no funcionara correctamente... Entonces, el Universo decidió que debía intervenir para unir esos dos cabos desatado: llamó a la Luna y le encargó que brillara suave; convocó a las estrellas para que acompañaran a la Luna y, así, deleitaran a la mujer; mandó decir al viento que debía convertirse en brisa fresca que incitara a buscar calor; y, por último, le dijo al río que arrastrara al hombre y a la mujer hasta hechizarlos... Ocurrió que, sin saber cómo ni porqué, el hombre y la mujer se descubrieron, se miraron al borde del río, se rozaron con pudor las manos, y se fundieron en un beso bajo la luz de la luna y las estrellas... El hombre y la mujer se reconocieron, y es que no se sentían extraños, y celebraron este inexplicable reencuentro amando la piel, hablando con la mirada, y, en definitiva, abriendo sus almas. El Universo estaba satisfecho de su creación: había conseguido que dos caminos se cruzaran y, con ello, que un nuevo lucero naciera, esta vez en el centro de su corazón... Sin embargo, al poco tiempo ocurrió que el lucerito neonato del corazón del Universo dejó de brillar con esa intensidad primera... Y te preguntarás ¿porqué?... Bueno, para eso tenemos que descender a ese planeta chiquito en medio del pecho (¿recuerdas?)... Bien, pues todo estaba causado por el hombre, el amigo del cazador Orión, y la mujer, aquella que era mitad calamar. Después de su reencuentro junto al río se vieron forzados a separarse por que una nube negra y maliciosa, a la que molestaba la dicha de ambos, decidió invocar a la lluvia y conjurar una gran tormenta. La luna y las estrellas, que hasta entonces habían acompañado al hombre y a la mujer, se escondieron para no mojarse, y la brisa fue desplazada por un viento norteño que ululaba a gritos... Y mientras, el Universo permanecía ajeno a esta situación: sí, sentía una cierta molestia en el pecho pero creyó que se debía a su edad milenaria... La tormenta desatada por la vil nube enfureció al río y de un manotazo arrojó a sus embravecidas aguas a la pareja abrazada. Ay! Pese a que hicieron grandes esfuerzos por mantenerse unidos, las encrespadas olas acabaron por separarlos... Estiraron las manos para cogerse!... Se rozaron los dedos!... Y con una angustiosa calma se rindieron a lo inevitable: sus ojos no dejaban de buscarse mientras las aguas los alejaba... una vez más se alejaban... una vez más se perdían... El planeta volvió a la calma una vez la nube se disolvió... y es que, por fortuna, estas malvadas nubes tienen una muy corta duración como para gozar con sus vilezas... La mujer se había vuelto a transformar en calamar y deambulaba por las profundidades de la mar impulsada por las corrientes, buscando y rebuscando a su querido hombre. Pobre! Se sentía como amputada, aunque el corazón le repetía que su amor la acabaría por llevar a él... El hombre había dejado de ser cazador porque prefirió quedarse junto a las aguas: pensaba que quizá un día pescaría a su mujer-calamar y entonces nada los volvería a separar... Y mientras, el lucerito del corazón se iba apagando... Un día ocurrió que el hombre salió en su barca a pescar, como cada día... La mar estaba especialmente bonita y recordó aquellas palabras que una vez susurró a la mujer-calamar: "Querría hacerte el amor en el agua, en el agua de un mar que conozco bien, en un mar calmo y plano..." Ay! Cómo le dolía esta busqueda! Cómo lo desquiciaba esta lejanía!... Ese día prefirió no echar la red a las aguas y dejarse caer en la barca para recordar su pelo, sus labios, su voz, su olor... Una lágrima cayó a la mar... y la lágrima, en vez de disolverse en el líquido salado, se hundió como una burbujita de cristal... Y llegó al fondo, depositándose en la mejilla de la mujer-calamar, que yacía entre las algas y las nécoras... "Uy! ¿Qué es esto?" - se preguntó mientras cogía la burbujita en la mano... Miró con atención y pudo ver en ella, como si de una bola mágica se tratara, a su hombre sentado lánguidamente en una barca, sus dedos jugueteando distraídamente con las olas, sus ojos clavados en las entrañas de la mar... ¡En algún lugar de este infinito azul estaba él, esperándola, buscándola, llamándola!... La mujer-calamar guardó en la curva de su cuello la burbujita que una vez había sido lágrima, y se dispuso a emprender, llena de esperanza y de vida, su periplo... El hombre navegaba y navegaba... No podría precisar cuánto estuvo así: el tiempo ya no existía como tal porque se había fundido con el gran azul volviéndose pura eternidad... La mujer-calamar nadaba y nadaba... No podría precisar cuánto estuvo así: en el gran azul no existe el concepto del tiempo... Un día, al atardecer, cuando el infinito del azul cielo se derrite con la pasión del rojo sol y tiñen de destellos amarillos a la mar, la mujer-calamar, agotada, quedó flotando mecida por las olas, con los ojos cerrados, los brazos extendidos, las piernas abiertas, toda ella como una estrella de cinco puntas... El hombre, en su barca, se deleitaba melancólicamente con la fusión de colores del horizonte, asignándoles, sin razón aparente, números que brotaban espontáneamente en su cabeza... 7, 5, 3... De repente, cuando la locura estaba a punto de acabar con su lucidez, la brisa le regaló un olor que nunca había olvidado, un olor a naranja y a jara... la brisa le volvió a regalar un sonido que nunca había olvidado, el sonido de una respiración con una cadencia única... El hombre se puso en pie sobre su barca, nervioso, oliendo y escuchando, oteando el horizonte... y la brisa volvió a regalarle una visión que llevaba tatuada en su cansada memoria, la visión de la mujer-calamar acunada por las aguas de la mar... Y mientras todo esto pasaba, el Universo comenzó a sentir una embriagadora alegría que le poseía cada vez que algo nacía o renacía en su inmenso cuerpo... Y el lucerito que surgió en el corazón del Universo empezó a brillar cada vez más y más...... Algo iba a ocurrir seguro!!! El hombre remaba y remaba, y parecía que no iba a llegar nunca!... Ella seguía abandonándose a la soledad de la mar... no notaba que su tesoro, la burbujita que guardaba en su cuello y que una vez fue lágrima, había comenzado a licuarse... Dos manos que se rozan, húmedas... dos corazones que laten desbocados, calientes... dos miradas que hablan sin palabras, felices... dos cuerpos que se reconocen, que se reencuentran, que se funden en uno sólo, amándose... Azul... Rojo... Verde... Amarillo... Blanco... 7... 5... 9... 3...10... No hace falta decir que el lucerito volvió a centellear magnífico y esplendoroso, inundando de calor el corazón del Universo, haciendo que este Viejo simpático y bienintencionado, que es todo y nada, se sintiera en paz... ¡Y Colorín colorado, este cuento se ha acabado!
¿Qué pasó con el hombre y la mujer?... Ese sigue siendo un cuento aún sin final... Sólo el Universo lo puede saber...
Semana 15Bueno, pues ya estoy de 15 semanas... casi 16!
Mi barriga ya se nota y me deleito mirándomela!... Me encanta mi barriga y cuanto más se me nota, más feliz me hace!... Mi imagino al mini nadando en su propio oceano que va creciendo y creciendo cada día... y es esta idea la que me hace beber mucha agua para rellenarle a mi pulpito su mar... Además, ya noto cuando se mueve!... Hasta hace unos días eran unas cosquillas esporádicas, pero últimamente se mueve mucho, especialmente cuando me siento de una determinada manera o cuando escucho música y bailo...
La pesadilla pasó aunque tuve restos de la hemorragia durante todo un mes... Después de aquello, no puedo evitar ser un poco paranoica así que tengo mucho cuidado de lo que hago o dejo de hacer!
Me están saliendo una cantidad de granos asquerosa!... Tengo la cara peor que cuando era una adolescente en plena edad del pavo!!!... Esto le sirve a Harold para reafirmar que va a ser una niña... Él quiere una mini Margarita... Y mi madre, que es muy gitana, a cambiado de parecer y también está convencida de que será niña... A mi no me importa lo que sea... pero si es una nena, será la cuarta Margarita!, y quiero que lleve como segundo nombre Patricia, como la abuela (esto aún no lo he hablado con Harold pero seguro que acepta)... Mama dice que si es niña la podremos vestir con lazos!... Pedrito dice que voy a tener un niño para jugar con él... Y yo... yo solo quiero que venga bien, sea lo que sea!... Como me dice Harold: a happy fat healthy baby!... Aún tengo que esperar 5 semanas más para la siguiente eco y saber entonces qué es... si es que no es pudoroso y nos enseña sus partecitas!
Harold besa la barriga todas las mañanas y todas las noches, y le habla, y la masajea... Los estamos tan ilusionados!... Y yo le pongo música clasica y salsa, y le toco mucho, y le hablo para que sepa que aquí afuera le estamos esperando...Y estoy convencida de que nos siente y nos oye...
En fin... que voy a ser una madre muy babosa porque ya soy de lo más empalagosa hablando de mi mini!
Mi bebe: alegrías y pesadillasYa estoy en mi semana 10 de embarazo, lo que significa que mi bebe tiene ya 8 semanas... Ya ha dejado de ser un embrión y se ha convertido en un feto del tamaño de una ciruela. La semana pasada vivimos un momento mágico cuando vimos por primera vez a nuestro bebe y escuchamos su corazón... Madre mía, qué rápido le latía!... Según la ecografía, que me hice en Sevilla aprovechando que habíamo ido por la boda de Peche, todo estaba correcto y normal... Por entonces estaba de 9 semanas y mi bebe tenía un aspecto un poco "amorfo", con la cabeza tan grande como el cuerpecito... pero se le distinguían las piernecitas y los brazos, le vimos la columna vertebral, y pudimos distinguir claramente los latidos de su corazón... CUando el doctor puso en marcha los altavoces y llegó hasta nosotros el sonido de sus latidos... no pude contener el llanto... Los latidos de mi niñ@!!!... Dios mio! Cómo quiero a mi bebe!!! Creo que ese día, el 16 de Agosto, cumpleaños de mi padre y aniversario de bodas de mis padres (37 años juntos), fue el más feliz, mágico y maravilloso de mi vida! Ayer, sin embargo, vivimos una autentica pesadilla... un infierno de terror... Llegó Harold de trabajar y bajé a saludarlo... y en ese momento algo se rompió en mí y se desbordó... Harold pensó que podría ser pipí y que le iba a contar alguna historia divertida de la incontinencia de las embarazadas... pero yo sabía que algo no estaba bien y que ese líquido caliente que me caía por dentro del pantalón y que ya me llegaba a los tobillos era... era una hemorragia!... Me fui corriendo al baño y allí me vino otra aún más grande y terrorífica porque traía consigo coágulos... Se me cayó el universo sobre la cabeza... Grité a Harold que fuera corriendo a pedir el coche a nuestros vecinos para irnos a urgencias de inmediato... Me aggaraba la tripa rogando a Dios y a todos mis santos espadachines que no abandonaran a mi bebe... Creí que me moría del terror... Harold cogió un pantalón, ropa interior y la ecografía, y para entonces mi vecino ya había llegado del trabajo para llevarnos al hospital... Harold y yo estábamos destrozados y muertos de miedo... Yo intentaba leer mi cuerpo y los sintomas, mientras otras dos oleadas rojas se me desbordaban, las lagrimas me ahogaban y, sin dejar de rezar, me negaba a creer que pudiera perder a mi bebe... un bebe al que quiero con toda mi alma... Harold estaba desolado porque me veía sangrar y sangrar y no podía hacer nada para detenerlo... En urgencias nos encontramos con una situación muy holandesa: la calma pasmosa... Nos tomaron nota y nos tuvieron esperando casi 15 minutos... Harold les dijo que estaba sangrando y le contestaron que se esperara, que ya lo habían comunicado... Todo era subrealista porque desde mi angustia y terror observaba como toda a quella gente, médicos y enfermer@s, estaban felices, se reían y hacían bromas... y me parecía una crueldad que nadie reparara en mis piernas ensangrentadas, en nuestra preocupación, en nuestras lágrimas... FInalmente nos hicieron pasar... a una oficina para dar nuestros datos... Mama me llamó en ese momento y la enfermera me dijo de malos modos que lo apagara porque si no lo sabía estábamos en un hospital (una vez más, el encanto holandés)... Por fin me pasaron a una habitación... y seguimos esperando... Me pareció que pasó una eternidad hasta que la ginecóloga apareció... y juré y perjuré que mi hijo no nacería en allí sino en Sevilla... EN esa eternidad, harold se vino abajo y rompió a llorar desconsoladamente, mientras yo rezaba como una loca autómata un Padrenuestro y un Avemaría tras otro... también recé a San Antonio, mi incondicional, pero de repente no pude recordar parte de la oración y casí me volví loca... En ese momento, gracias a Dios, entro la doctora para hacerme una ecografía... Harold y yo nos agarrábamos la mano, aferrándonos a la esperanza de ver a nuestro niñ@ sano y salvo... Y allí estaba su corazoncito latiendo fuerte y bien!!!... Dios! QUé felicidad!!! MI bebe estaba vivo!!!... Le vimos moviendo las piernas y los brazos porque ha crecido ya un montón desde la semana pasada... Nuestro hij@ estaba vivo y eso era una buena noticia... La doctora nos dijo que la hemorragía era una amenaza de aborto y, aunque todo parecía estar bien (el bebe, el saco, el útero y la placenta) no había que perder de vista la posibilidad de que ocurriera lo peor... A pesar de todo nos tranquilizó diciendo que ella lo veía todo bien, que era imposible determinar la causa y que debía de guardar reposo absoluto... Quedamos en volver en dos días para comprobar como está todo... Mis padres pasaron un mal momento también... estnado tan lejos... Mi vieja estaba rota y repetía que se venía para Leiden... Mañana se vienen papa y mama a pasar unos días con nosotros... Será bueno tenerlos con nosotros, sobre todo que mama me cuide... Al llegar a casa seguí sangrando los uficiente como para tener que cambiarme dos veces... La hemorragia fue disminuyendo y solo se manifestaba cuando hacía pipi... Esta tarde ya no había sangre alguna... No he pegado ojo en toda la noche... Cada vez que me quedaba dormida veía sangre por todos lados... A las 6 de la mañana, Harold y yo estábamos hablando de lo ocurrido... Mi pobre marido ha tenido toda clase de pesadillas también... He pasado las horas pensando en qué he hecho mal... No debería haber bailado en la boda de Peche... no debería haberme tomado una cerveza antes de ayer... no debería haber limpiado tanto... Me siento culpable, aunque sé que lo ocurrido es totalmente fortuito, porque al fin y al cabo yo soy el contenedor de mi bebe y tengo que estar en perfecto estado para que mi niñ@ crezca fuerte y sano... Me siento culpable... y tremendamente asustada... Ahora estoy en la cama... y no pienso moverme de aqui en unos cuantos días... Harold me cuida con esmero... y cada 10 minutos viene a ver cómo estoy o qué quiero... Creo que nunca hemos vivido una esperiencia tan aterradora como esta... Ya sé que si ocurre lo peor no es el fin del mundo y que otro niño vendrá... pero será tan doloroso!... tan tremendamente doloroso!!! Nuestro niñ@ es muy deseado y no queremos perderlo... amamos a nuestro hij@... y queremos llegar a verle la carita. Pese al terror que siento, soy positiva y creo que todo saldrá bien... Sé que mis santos-espadachines no nos van a abandonar y que mi bebe va a seguir creciendo en mi vientre... Contador de Embarazo
Ya estoy casi en mi 8 semana de embarazo. Según he leido, el embrión tiene ya 5 semanas y mide entre 10 y 13 mm. Ya se le distingue la cabecita, y se le puede ver y escuchar mediante una ecografía. El corazoncito le late superrápido y ya tiene 4 cavidades. Las manos y los pies comienzan a distinguirse aunque aún parecen aletas. También se le está alargando y enderezando el tronco, desarrollándose ya la médula espinal, los musculitos, los nervios... En la semana 8, en la que ya casi estoy, crecerá hasta 19 mm y dejará de ser un moquito para tener más forma humana. Los oidos se le formarán y los deditos se empiezan a distinguir... Es un proceso maravilloso, no?... Yo estoy fascinada con los cambios que va experimentando mi bebe. Me encuentro bien, sin nauseas y con menos sueño ya... Quizás lo peor es mi estado de ánimo porque paso de la alegría a la más absoluta tristeza en un plis-plas... No sé... Me siento simplemente melancólica, triste e invisible... en un estado totalmente incomprensible para mi... menos aún para mi marido... Y a quién le cuento esto?... si es absurdo... No sé, me siento ridícula así que me lo guardo para mí y punto... De todas formas y según he leido (porque eso es todo lo que puedo hacer: leer... ) estos cambios de humor son normales en el embarazo... A mi me da igual que sean normales... yo me siento miserable e invisible, y quisiera que alguien (especialmente mi marido) me viera, me llenara de mimos y comprendiera el horror de la locura de las hormonas... Supongo que hoy tampoco tengo un buen día... |
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